Separación temprana de la madre


La observación que he hecho es que en la mayoría de los seres humanos ha habido una separación temprana de la madre y el efecto es que después de eso la criatura se aleja de la madre. Muchas veces la criatura está llena de rabia, e interiormente se separa y ya no se acerca a la madre. Es decir, la separación no tiene nada que ver con querer o no querer. Es la consecuencia de un trauma de separación y esta vivencia tiene un efecto sobre todas las relaciones posteriores, sobre las relaciones de pareja, y también tiene consecuencias en nuestra profesión. En la configuración lo podemos observar cuando colocamos enfrentados hombre y mujer y uno de ellos o ambos se quedan detenidos, no se acercan al otro, se mantienen esperando a que el otro se acerque. Y si éste se acerca, el otro se retira. Y todo está en relación con esa separación de la madre.

Entonces se da la pregunta, ¿cómo podemos superar esa separación temprana? ¿Cómo podemos volver a retomar el movimiento hacia la madre para volver a sentir la unidad? Es un proceso muy complicado y está relacionado con un profundo temor, y si lo logramos tiene efectos sobre todas nuestras relaciones posteriores. Ahora me desvié, me perdí. Porque yo quería quedarme con las enfermedades, pero aquí pudimos ver que también tenía un papel importante. Ahora me pregunto, ¿sigo con las enfermedades o lo llevo en dirección hacia la madre? Lo segundo. ¿Ok?

Entonces voy a explicar algo con respecto a esto. Después de la separación, después de esta experiencia, cambia en nosotros la imagen que tenemos de la madre. Habíamos tenido y hecho experiencias tan bellas contenidas por ella, acariciadas por ella. La miramos a los ojos y nos encontramos felices. Y ahora pruébenlo en ustedes mismos.

Cierren los ojos.

¿Cuántas imágenes guardan de su madre? ¿Y cuáles son las emociones ligadas a estas imágenes? Según mi observación, la mayoría no tiene más que cinco imágenes de su madre. Cinco recuerdos. Todos negativos. Todos ligados a un rechazo o un reclamo. Y si ahora me imagino y si solo observo cómo las madres se ocupan de sus hijos y muchos de ustedes que tienen hijos, ¿Cuánto amor se entregó a los niños? Y lo mismo vale para el padre. ¿Y ahora solo le quedan a la criatura cinco imágenes negativas? ¿No es extraño eso? ¿Y cómo estas pocas imágenes y estas emociones envenenaron toda nuestra vida y envenenaron todas nuestras relaciones? Ok.

¿Lo comprendieron ahora? La pregunta es, ¿Cómo superamos eso?

Ahora voy a hacer un ejercicio con ustedes.

Cierren los ojos.

Ahora regresamos al tiempo antes de esa vivencia de separación, de división. Regresamos a la felicidad temprana.

Por ejemplo, regresamos al útero materno, totalmente uno con ella. Respiramos con ella. A través de su respiración, respiramos. Cuando ella exhala, también nosotros exhalamos. A través de la misma sangre, lo que siente también lo sentimos nosotros. Si está contenta tal vez nos movemos en su regazo. Y ella siente que nosotros compartimos esta alegría. Y si tiene temores también lo sentimos. En todo sentido somos con ella un corazón y un alma.

Luego nacemos. De pronto separados de ella y por primera vez respiramos por nosotros mismos. Inhalamos el aire, y nuestros ojos buscan los ojos de la madre. De inmediato la reconocemos. Le tendemos las manos y ella las toma y nos acerca al pecho. Finalmente de nuevo con ella. Nos da su pecho, nosotros tomamos y continuamos. La miramos a los ojos, protegidos y seguros en todo sentido junto con ella.

Y luego siempre está ahí presente.

Solo necesitamos gritar y de inmediato está ahí. Así vamos creciendo, jugamos con ella, ella con nosotros y nos sentimos felices ligados a ella en todos los sentidos. Y ahora nos detenemos y nos aferramos a estas imágenes hermosas. Nos llenamos de las imágenes y, mientras nos dejamos iluminar por ellas, nos sentimos felices. Las imágenes negativas se desplazan hacia el fondo y las emociones ligadas a estas imágenes también se desvanecen. De pronto nos sentimos uno con nuestra madre.

Y ahora nos imaginamos así como nos encontramos ahora, estar frente a nuestra madre a cierta distancia, la miramos a los ojos continuamente.

Y ahora con esas imágenes en el corazón y con la mirada de sus ojos, damos un pequeño paso hacia ella. Y sentimos los temores, el temor de dar ese paso. Los temores y dolores antiguos vuelven a resurgir, pero con las imágenes hermosas y felices frente a nosotros y con la mirada a sus ojos damos el primer pequeño paso hacia ella. Este paso lo logramos y esperamos.

Nuevamente enfocados en los recuerdos felices y, cuando notemos que hay suficiente fuerza en nosotros, damos el siguiente pequeño paso. Y entonces el tercer paso y el cuarto y volvemos a esperar. Ya se hizo más ligero y más fácil acercarnos a ella. Respiramos profundamente y nos alegramos del recorrido logrado de habernos acercado a ella.

Luego el siguiente paso. Cada vez se hace más fácil.

La miramos a los ojos y nos alegramos. Y ella se alegra de que finalmente nos acerquemos. Otro paso más y otro más. Ahora ya nos encontramos muy cerca, la miramos a los ojos y le decimos, “Querida mamá”. Y nos entregamos a sus brazos. De nuevo con ella. Finalmente de regreso a casa.

Y ahora sentimos lo diferente que se siente todo nuestro cuerpo, cómo nos ampliamos interiormente. Por fin de nuevo completos.

Bert Hellinger

La Enfermedad

Muchos de los que llegan a constelaciones familiares buscan ante todo sanación y, a través de las constelaciones familiares, los trasfondos de las enfermedades en muchos sentidos surgieron a la luz.

Es extraño que nosotros apenas percibamos una enfermedad en nosotros. Hacemos los intentos más diversos para deshacernos de la enfermedad. En constelaciones familiares sin embargo salió a la luz que las enfermedades son mensajeros de otro poder y, si nos queremos deshacer de las mismas, no tenemos posibilidad de descifrar el mensaje. Y nuestros intentos de deshacernos de la enfermedad en muchos sentidos nos ocasionan un daño, y no solo a nosotros, sino también es un perjuicio para nuestra familia.

Representar a un excluido

Por ejemplo, como Sophie y yo ahora comúnmente lo hacemos, si colocamos un representante para la enfermedad, surge a la luz. Y la enfermedad muchas veces representa a un miembro de la familia al que se ha rechazado, al que se ha excluido, y al que no se da el derecho de pertenencia dentro de la familia. Esto es, una persona excluida. Es decir que levanta la mano y quiere decirnos algo a través de la enfermedad. Si entonces logramos reincluir a esta persona y darle un lugar en nuestro corazón y reintegrarla en nuestra familia, la enfermedad se puede retirar porque ha cumplido con su servicio. Esto es una parte.

“Yo te sigo”

Luego otra cosa importante salió a la luz. Hay dos frases que llevan a una enfermedad. Una frase es: “Yo te sigo”. Y entonces se enferma, y muchas veces esta enfermedad está relacionada con el género, con el sexo y ante todo con el vientre. Y la mujer no sabe de dónde proviene esta enfermedad. Pero ese hijo perdido da su mensaje a través de esa enfermedad, y si ahora está reintegrado tanto en el alma como también en el cuerpo, la enfermedad se puede retirar. Esta es una de las frases. Pero también lo vemos si la creatura ha perdido a su madre durante el parto. Es decir, la madre falleció durante el parto. Cuando la madre muere en el parto, entonces la criatura quiere seguir a la madre. Eso se ve muy a menudo y la criatura enferma y muere. Esa es una de las frases.

¿Me pueden seguir?

Porque esto es fundamental, es otra comprensión de la enfermedad.

“Yo por ti”

Ahora la segunda frase. Y esta frase es la responsable de la mayoría de las enfermedades. Cuando una criatura percibe que su madre quiere morir, entonces la criatura dice a su madre, “Yo por ti”, “A cambio de que tú vivas, mejor muero yo”. Y así la criatura enferma o muere, y detrás se encuentra otra frase. Muchas veces también la madre dice y en relación a ello también padre, “Tú por mi”, “Muere por mi”, “Enferma tú en mi lugar”. Es decir, es un doble movimiento, la madre o el padre desplazan las consecuencias de su culpa a su hijo. Y el hijo dice, “Sí”. Obviamente aquí tenemos que considerar lo que ya comenté acerca de la culpa y la expiación. Estos movimientos se dan en los ámbitos de la consciencia del bien y el mal y tenemos que crecer más allá de ello. Tenemos que superar la culpa y ante todo tenemos que crecer más allá de la expiación por la culpa.

Quiero añadir algo acerca de las religiones.

Y aquí, ante todo, en el cristianismo. Toda la religión del cristianismo se basa en la frase, “Yo por ti”. Toda la concepción de la salvación de nuestros pecados significa que decimos o que esperamos que el otro en nuestro lugar expíe la culpa. Por ejemplo, Jesús a cambio de que nosotros encontremos la muerte, él murió por nosotros. Y en la Biblia se encuentra una frase: “un amor mayor no tiene más que aquel que entregue su vida para otros”. Esta terrible frase que causa tanto daño en nuestro ámbito familiar, ese “Yo por ti” se convierte en una ejecución religiosa con la cual alcanzamos o merecemos el cielo.

¿No es terrible esto? ¿No es totalmente loco? Y ese concepto de que Dios quiere esos sacrificios sangrientos para reconciliarse con nosotros. ¿Y cómo podemos sanar todo esto? ¿Cómo nos podemos mantener sanos? ¿Cómo podemos mirar a la enfermedad si a ese Dios lo enfrentamos y le decimos “Tú eres el erróneo. Tú no puedes ser el Dios de la creación. Tú fuiste creado según nuestra imagen.” ¿Y quién tiene fuerza para decirlo? Más bien morimos con el concepto: yo soy un salvador. Puede tener una connotación más loca, pero, ¿quién tiene fuerza de crecer más allá de esto? ¿Qué sucede con la persona que lo hace? Pierde el derecho de pertenencia a su grupo. Es decir, vive un movimiento del espíritu, crecemos hacia otro nivel de consciencia. Ese nivel de consciencia es la base de la sanación.

Ahora sí hablé demasiado, pero fue importante lo que aquí expresé.

Bert Hellinger

Fundamento Científico de las constelaciones familiares


Campos Morfogenéticos

Debido a que la ciencia institucional se ha vuelto conservadora, tan limitada por los paradigmas convencionales, algunos de los problemas más fundamentales son ignorados, tratados como tabú o puestos en el último lugar de la agenda científica. (Rupert Sheldrake)

¿Y que son los campos morfogenéticos?

Morfo viene de la palabra griega morphe, que significa forma. Los campos morfogenéticos son campos de forma; campos, patrones o estructuras de orden. Estos campos organizan no solo los campos de organismos vivos sino también de cristales y moléculas. Cada tipo de molécula, cada proteína por ejemplo, tiene su propio campo mórfico -un campo de hemoglobina, un campo de insulina, etc. De igual manera cada tipo de cristal, cada tipo de organismo, cada tipo de instinto o patrón de comportamiento tiene su campo mórfico. Estos campos son los que ordenan la naturaleza. Hay muchos tipos de campos porque hay muchos tipos de cosas y patrones en la naturaleza…

De esta manera y según Sheldrake, estos campos permitirían la transmisión de información, que no energía, entre una misma especie sin pérdida de intensidad desde su inicio, creando un vínculo a nivel sub-cuántico fuera del espacio y el tiempo. Eso es, cada especie tendría un campo de memoria propio. Así, si un elemento de una especie “aprende” de alguna manera un “truco” nuevo y lo difunde por toda ese especie en un determinado lugar del mundo, a otros miembros de esa especie, aun estando muy apartados de los primeros, les resultará mucho mas fácil “descubrir” ese nuevo “truco”; y aparentemente por ellos mismos.

Los hábitos serian el factor originante de los campos morfogenéticos. Gracias a los hábitos de las especies se modificarían las estructuras de los campos morfogenéticos, lo que desencadenaría en cambios estructurales de los sistemas a los que estarían asociados. Estos cambios serian después difundidos por toda la especie a lo largo del mundo gracias a la resonancia morfogenética.
Desde la publicación en 1981 de su polémico libro A New Science Of Life Rupert Sheldrake se ha esforzado especialmente en formular una teoría demostrable de sus hipótesis. De hecho de han realizado numerosos experimentos que supuestamente refrendarían sus ideas.

Mucho antes, en los años 20, el Dr. McDougall de la Universidad de Harvard trató de comprobar en qué medida la inteligencia de las ratas era heredada. Para medir la inteligencia de las ratas se valía de un laberinto. Las ratas que resolvían con éxito el laberinto se juntaban con otras también “listas”. Las que fracasaban eran igualmente unidas. Esto provocó que ciertas generaciones de ratas más tarde no sólo las ratas descendientes del grupo de ratas listas eran capaces de resolver el laberinto… el grupo de ratas descendientes del grupo de ratas mas torpe era capaz de resolver el laberinto 10 veces mas rápido que el grupo de ratas original.

El caso de los monos de la isla Koshima es otro ejemplo citado por el propio Sheldrake. Por lo visto la comunidad de monos de esa isla nipona era alimentado por unos científicos con camotes sin pelar. Un día un elemento del grupo descubrió que los camotes lavados en el mar, además de eliminar la tierra pegada, hacia que tuvieran mejor sabor. En poco tiempo esta costumbre se difundió entre todos los monos de la isla. Pero lo realmente sorprendente es que todos los monos del continente empezaron a hacer lo mismo, a pesar que los monos de la isla de Koshima se mantenían aislados del resto de monos adrede.

En otro experimento se convocó un concurso para probar la hipótesis de los campos morfogenéticos. El ganador fue un científico británico que envió un poema tradicional turco junto a otro sin sentido elaborado por el mismo pero que mantenía la misma rima. Lo mismo hicieron con un poema para niños en japones. El resultado es que un 62% de las personas, sin ningún conocimiento de turco o japones, encontraron más fácil aprender el poema original que el inventado. En realidad, sin la influencia de algún tipo de influencia la lógica y la estadística debería situar el porcentaje cerca del 50%.

Fuentes:
Introducción de la obra Rupert Sheldrake
REDCientifica

Sobre la Pareja

La fidelidad
Existe frecuentemente en una pareja el concepto de que la pareja debe mantenerse junta. Yo no cultivo este concepto. En la medida en que observo como los individuos están vinculados a la diversidad y al mismo tiempo viven una vocación propia, se me hace claro que a veces la relación de pareja hace obstrucción al crecimiento personal y que entonces es preciso renunciar a ella por fidelidad a uno mismo. Sí, esto se da.

Suelo pedir a los miembros de la pareja que digan interiormente una frase. El hombre la dice internamente a la mujer y la mujer la dice al hombre. Esta frase es:”Te quiero y quiero lo que te guía y lo que me guía tal y como nos guía.” Aquí acaba la necesidad de control sobre el otro y también el temor a ser acaparado. Porque ambos miran entonces más allá de la pareja y ven algo mayor.

Crecer en un destino común
Cuando el hombre encuentra a la mujer, ella se transforma en su destino y él en el destino de ella. Literalmente, la familia de origen de la mujer se vuelve destino para la familia de origen del hombre. Aparece una red densa de enlaces en la cual los individuos están atados. Porque tienen un destino común. El hombre comparte la carga del destino de la mujer y la mujer comparte la carga del destino del hombre.

También se da que el destino del uno se opone al desarrollo y a la vocación del otro, de forma que uno se tiene que separar. Sólo cuando ambos crecen en un mismo destino, es benéfico para los dos. Pero cuando uno es obligado a hacerse cargo del destino del otro, se ve impedido en su propio crecimiento. Entonces tiene que alejarse, por fidelidad a su propio camino. El otro no tiene derecho a retenerle.

La tolerancia
¿Cómo lograr una buena pareja? Cuando uno se aleja un poco de la moral. Yo aconsejo a las parejas un regalo mutuo que es tolerarle al otro por lo menos diez pecados. Cuando surge uno, pues borrarlo de la lista. Quedan aún nueve. ¿Observan cuanto más profunda se siente la relación? Así son los seres humanos. Estos pequeños pecados les hacen simpáticos.

Nos necesitamos mutuamente
¿Quién en la pareja necesita menos al otro? Es una pregunta importante. La relación de pareja se logra cuando ambos se necesitan. Esto se opone a la idea moderna de autonomía y al “cada uno hace su vida y lo puede bien”, pero somos humanos porque nos necesitamos mutuamente. Somos humanos en la medida en que nos necesitamos- y lo podemos reconocer. Aquí acaba la libertad y empieza la felicidad.

Lo nuevo
A lo largo de los años me ha venido una intuición importante acerca del matrimonio. Un sólo matrimonio es insuficiente. Tiene que repetirse. Desde el principio, con enamoramiento, noviazgo y boda. Pero suele lograrse sólo cuando el primer matrimonio se ha terminado. En lo concreto quiere decir: uno no vuelve a empezar con lo pasado. Ni siquiera en el pensamiento. Nada es más aburrido que pensamientos obsoletos.

Algo más quiero decir acerca de la desilusión en la pareja. ¿Cuál es la decepción mayor en una pareja? Que el otro no sea igual que la propia madre. Esta es la mayor desilusión.

Pero la pareja es- y mejor.

La relación de pareja como relación de grupo
La relación de a dos no existe. ¿Habéis visto alguna vez una relación de a dos? No existe. Es una ilusión. En cada ser humano nos encontramos con muchos seres humanos. En el pasado dije de manera distraída: cada uno es un grupo. En la relación de pareja pues, se trata de una relación de grupo, de la relación entre dos grupos, dos grupos potentes. Uno de los grupos está al servicio del otro. Cada grupo se busca otro grupo, para poner en orden algo propio. A veces se logra.

Vivir con nuestras limitaciones
Nuestro tiempo de vida es, obviamente, preestablecido. Nadie puede alargar el que le es otorgado. Tampoco lo puede acortar.

Cuando alguien se preocupa por otro, por ejemplo por una pareja, se puede imaginar simplemente, a modo de imagen interior: ¿Cuánto tiempo le queda? Cuando alguien está enfermo, incluso si es un niño, uno se puede imaginar: ¿Cuánto tiempo de vida tiene por delante aún? Entonces surge una sensación particular al respecto. A veces, el tiempo que queda es corto. Sin embargo, no se debe emprender nada. No tenemos el poder de cambiar el destino del otro. En cambio podemos inclinarnos ante el tiempo corto, igual que para nosotros. No ayuda resistirse. Asintamos a nuestro tiempo limitado.

A veces existe la ilusión de que el tiempo es limitado, sin que sea así. Entonces nos esperan sorpresas. Alguien vive más de lo que se esperaba. Es bonito cuando se da esto. Para nosotros se trata en realidad de una actitud interior. Al conseguir abstenernos de inmiscuirnos en el destino de una pareja nuestra, ganamos en fuerza y quedamos centrados.

Puede que alguno haya cargado con una culpa. Esta culpa tiene consecuencias. La consecuencia de la culpa puede ser una separación. Está determinada por la culpa. Las consecuencias son parte de la culpa. No podemos interferir para ahorrarle a uno las consecuencias de su culpa ni debemos cargar con ellas, como lo hacen a veces las parejas.

He observado lo siguiente: cuando una persona cree que debe morir, su pareja le dice “muero en tu lugar”. Para el que quiere morir, esto representa por una parte un alivio y por otra una carga. Naturalmente, estos movimientos están vinculados con algo mayor. Aquí sólo hablo de lo aparente. Cuando insistimos en exigirle a alguien que asuma las consecuencias de su culpa, por ejemplo su culpa hacia nosotros o cuando nos proponemos asumir las consecuencias de nuestra culpa hacia él, tal como él lo hace, entonces aflora un sosiego en la relación y ésta se alza a un nivel superior. Exige una renuncia a la vez que la penetra algo del espíritu, que antes no estaba. Porque el espíritu es imparcial frente a todo. Entramos entonces en un movimiento con el espíritu creador. Él está dedicado a todo de modo igual y libre de todo también. Es una faz del amor que se brinda a todo sin estar encadenado.

Bert Hellinger

Hijos con un destino cargado

Numerosos ninos y jóvenes viven un destino cargado, sobre todo los que se encuentran en orfanatos. A veces han perdido a sus padres, o han sido abandonados. No tenian su lugar en el hogar familiar, cual sea el motivo por ello. Destinos de esta indole cargan mucho a un nino o un joven. Algunos se las arreglan bastante bien, otros padecen mucho. Con frecuencia se vuelve dificil por el motivo que nos fijamos solo en lo que está cerca. Puede que el nino esté mirando solamente a su padre y a su madre, que tal vez ni conoce. Talv ez esté enfadado con ellos, los eche de menos, esté triste o incluso desesperado. Si queda fijado en lo que está cerca, en su relacion con estos padres, se encuentra en un callejon sin salida. Es preciso entonces ampliar la vista y esto es algo posible.

Por otra parte, este n´ño ha recibido la vida de estos padres precisamente. No existen otros padres para él. Por lo tanto, ellos son lo mejor para él, los unicos posibles y, consecuentemente, los únicos idóneos.

Con todo ¿de donde viene la vida que estos padres han transmitido? La han recibido de sus propios padres, que la han recibido de sus padres etc…La vida viene de muy lejos. ¿Cuan lejos? No lo sabemos. El principio de la vida se pierde en algo oculto. Sin embargo, la vida que fluye a través de tantas generaciones es siempre la misma. En este sentido, no importa mucho como eran los padres. Con respecto a la transmision de la vida, todos los padres son iguales. No existen padres mejores o peores. Sólo existen padres.

Entonces, cuando un nino con un destino pesado consigue mirar más allá de sus padres, hacia las muchas generaciones anteriores y hacia el origen de la vida, y cuando toma la vida que viene a través de tantas generaciones, fluyendo hasta él, se le abre el corazon. Sabe entonces que su vida no depende solo de sus padres. Se siente vinculado con algo mayor y recibe una fuerza correspondiente.

Sin embargo, en función de los padres que uno tiene, uno está limitado, por un lado, pero por otro se recibe de ellos posibilidades y capacidades determinadas. Un destino dificil y cargado adquiere de esta manera más grandeza que un destino fácil.

Les contaré una historia. Trabaje en Londres con una mujer que padecía poliomielitis. Estaba en silla de ruedas, acompañada por su querido marido que la cuidaba muy bien. Le pregunte: «habéis, tú y tus padres, agradecido por lo bien que te ha ido?». «No» dijo ella. Le dije entonces:»Ahora lo puedes hacer». Se pudo ver como lo hizo interiormente y lo bueno que fue para ella. Luego le pedí que se imaginara algo. Primero, imaginarse una vida como cualquier otra mujer. Y después, ver como era la suya propia. Y le pregunté: «Cuál de los dos destinos es más grande, el tuyo o el de la otra mujer?» Se echó a llorar. Después de una intensa lucha interior contestó: «el mío». Había sentido la gran fuerza detrás de su destino.

Asi lo puede ver cualquiera que tenga un destino particular. Cuando lo logra aceptar y aprovechar en toda su particularidad, recibe de él una hermosa fuerza.

Bert Hellinger

El Secreto de las Constelaciones Familiares

Quiero decir algo acerca del secreto de constelaciones familiares .
Cuando inicié con constelaciones familiares , el gran asombro para mí fue que se da un proceso en el cuerpo y en el alma de un representante, algo que hasta este momento se había mantenido oculto. Fue una experiencia increíble. Pero yo no sabía de dónde viene, ni hacia dónde lleva.

Sólo después de un tiempo bastante largo comprendí algo y era algo esencial.
Todos vivimos en un campo concreto.

Podemos observar eso también. Si alguien es configurado representando a alguien, o que no se diga nada , como quiera el respresentante de inmediato se encuentra en otro campo.
Él es otra persona y sin que se haga mención alguna.

No sólo los representantes son “llevados», sino al mismo tiempo todos los presentes somos llevados, sin que se diga nada.
Lo que ocurre aquí, es el fenómeno de las constelaciones familiares – el secreto de las constelaciones familiares.
Solo se da así porque no proviene de nuestra razón , y no proviene de nuestras experiencias.

Sophie y yo mostramos las constelaciones familiares de una manera totalmente diferente.

De una manera misteriosa.

¿Quién o qué se hace entonces cargo de la dirección?
Por ejemplo, al escoger a alguien con quien trabajamos.

¿Escogemos a alguien porque estamos pensando , o porque alguien ha levantado la mano?
No, él o ella se acerca y se encuentra luego con nosotros. No sabemos nada de la persona, no preguntamos. Él o ella entonces junto a mi , muchas veces ni siquiera los miro, no pregunto. Espero a un señal de otro lugar.

¿La razón tiene aún su importancia?
No, todo llega de otro lugar.
Y entonces, ¿cómo se nos revela el siguiente paso?
Mientras esperamos, lo decisivo es regalado a nosotros.
Si me mantengo centrado, de pronto me surge una palabra o una frase.

Pues si yo la digo a la persona tiene un efecto mucho más allá de esta persona. Tiene un efecto para todos nosotros.
¿Y qué es lo extraño en mi?
En cinco minutos olvido lo que he dicho. Y porque lo he olvidado, se encuentra en otras manos, no solamente para esta persona, para muchos de nosotros al mismo tiempo.

¿Cuál es aqui entonces el secreto?

El secreto es el efecto.

No se dice nada. Y él que es conmovido, no tiene que decir nada. Y talvez le pase igual que a mi, lo olvida. Y sin embargo, ha tenido un efecto . Y es por eso. Pues las constelaciones familiares como las mostramos aqui son guiadas por mayores fuerzas, por otras fuerzas.

Eso es lo que quería decir sobre el secreto.

Ayudar a los niños con cuentos


El grifo pierde agua

A veces los padres tienen problemas cuando sus hijos se hacen pis en la cama aunque ya sean mayores. Se puede ayudar a éstos niños contándoles historias que conocen y a las que se introduce un acontecimiento nuevo. Por ejemplo, la historia de un grifo que pierde agua y se cierra o la historia de una gotera que se arregla.

Tomemos Caperucita Roja: llega delante de la casa de su abuela y a punto de cruzar el umbral de la puerta se da cuenta de que la gotera pierde agua, entonces se dice a sí misma: “Lo voy a arreglar”. Va a por una escalera, herramientas y un poco de resina. Se sube a la escalera, repara la gotera para que ya no caiga agua y después entra en casa para ir a saludar a su abuela.

O también la historia de Blancanieves. Un día, uno de los siete enanitos vino a quejarse de que había un agujero en el tejado y entonces se despertaba con la cama mojada. Blancanieves le dijo: “Ahora mismo lo voy a arreglar” y mientras los siete enanitos están trabajando ella se sube al tejado. Se da cuenta que sólo se trata de una teja mal puesta y la vuelve a colocar en su sitio.

Por la noche, cuando el enanito vuelve de su trabajo, está tan cansado que se olvida de preguntar por el agujero del tejado. Al día siguiente se olvida también de hablar de ello, ya que todo estaba de nuevo en orden, arreglado.

Un padre tenía una hija que se hacía pis en la cama y le contaba historias como éstas por la noche cuando se acostaba. En seguida esas historias dieron sus frutos. Al día siguiente la cama de la niña estaba seca. Pero se había dado cuenta de otra cosa que le pareció sorprendente, cuando antes le contaba a la niña algún cuento de hadas cuando estaba en la cama, ella se preocupaba de que el padre le contara siempre la historia de la misma manera, sin añadir nada y sin quitar nada. Pero las variantes terapéuticas que él había añadido fueron aceptadas sin ninguna protesta, como si fuera de común acuerdo.

Eso nos muestra cuanta lucidez tiene el alma de la niña cuando está aliada con el padre. El alma, el inconsciente, desea ir hacia la solución sin que se le haya dicho abiertamente, y de éste modo, por esa toma de consciencia tácita y animada por el padre, el hijo puede acceder a algo nuevo. Por supuesto, el hijo se había dado cuenta de lo que el padre había dicho sino el resultado no se habría producido. Pero como el padre había renunciado a nombrar el problema, había mostrado respeto con el problema y con el pudor del hijo. La dignidad del hijo se siente respetada y la hija puede entonces reaccionar libremente. La hija sabe bien que se hace pis en la cama, no necesita que se lo recuerden.

Ella sabe que no está bien hacerse pis en la cama, nadie tiene que decírselo otra vez. Si le damos un consejo o si insistimos en su problema ella se siente herida o inferior. Si sigue el consejo de sus padres,éstos se confirmarán en su importancia mientras que la niña habrá perdido entonces toda su dignidad.

Se protege contra esa pérdida de dignidad rechazando el consejo. Precisamente el hecho de darle un consejo es lo que hace que ella actúe en contra del consejo para preservar su dignidad.

Lo más importante para cada ser humano es la dignidad, y también para los niños. Sólo cuando un hijo siente un amor profundo en nuestro consejo lo puede seguir a gusto.

¿Qué hace felices a los niños?

– ¿Qué es lo que hace felices a los hijos?

Que los dos padres se alegren de ellos.

– ¿Y cual es la condición para que ambos padres se alegren de sus hijos?

Que respeten y quieran en el hijo a su cónyuge.

Hablamos mucho de amor pero, ¿Cuál es la manifestación más bella del amor?

El alegrarse del otro exactamente tal y como es; y alegrarse del hijo exactamente tal y como es.

En ese momento los padres que de un modo natural tienen un poder sobre sus hijos, sobretodo las madres son las que realizan esa experiencia, ya que viven un momento muy profundo en simbiosis con el hijo durante un largo periodo. Empiezan a vivir ese poder como una misión, pero no como un poder personal, sino como un poder temporal al servicio del hijo. Hace un tiempo una mujer participaba en un seminario con su hijo deficiente de cinco meses y lo llevaba en brazos. Estaba sentada a mi lado y le dije: “Mira más hacia allá de tu hijo, hacia algo que está detrás de él”.

Lo hizo y de repente el hijo tuvo una larga respiración, me miró y sonrió. Empezó a tener una apariencia feliz.

Cuando se ponen en relación con algo que está más allá de ellos, padres e hijos son más libres. Es más fácil para ellos estar en acuerdo con su destino, alegrarse de su destino, y se hacen capaces de dejar al otro libre en la medida en la que necesite.

¿Qué era esa lejanía hacia la que la mujer había mirado? Era el destino de cada uno de ellos, el suyo y el del hijo. Existe incluso algo más allá del destino pero eso es algo que permanece escondido a nuestros ojos y frente a esa realidad permanecemos humildes.

Bert Hellinger

La claridad


La claridad es amplia. Discierne un contexto mas vasto de las cosas, de las razones secretas, de las posibilidades y consecuencias. Siempre para bien.

No necesita demostrar nada, pues, es a la vez clara y sin punto de vista definido.

Y precisamente es porque es clara por lo que no tiene punto de vista. Sólo lo estrecho

necesita un punto de vista, pues así éste le permite diferenciarse. Al ser clara, la claridad puede a la vez ser amplia.

¿Cómo podemos acceder a la claridad?

Primero, tomando distancia. Para que haya un espacio entre nosotros y la situación que queremos entender mejor. Sólo así accedemos a una visión de conjunto.

Luego, renunciando a formalizar la situación sobre la base de nuestro saber adquirido y de nuestros deseos personales.

En su lugar, entregados a la confianza, dejamos actuar sobre nosotros El Todo, en toda su complejidad, incluso con lo que nos parecen ser contradicciones, hasta que, ante nuestro ojo interno, El Todo, en su diversidad, se organice en un orden dinámico. Y emerge lo esencial, el próximo paso a dar, la toma de consciencia decisiva.

Por lo que la claridad no es algo que se consigue a fuerza de trabajo, sino que es un regalo dado al que sabe esperar con presencia activa y a la vez distancia.

Tal un relámpago, la claridad emerge a veces de lo que se presenta a nuestra mirada como un conjunto caótico y durante un instante ilumina el contexto en el que evolucionamos y en el que debemos probarnos.

Es nuestra mientras actuamos en acuerdo con ella y evoluciona conforme actuamos. Sólo en la acción se vuelve totalmente clara.

Por ese motivo no es posible enseñarla o demostrarla fuera de la acción. Para los que actúan, sobre todo para los que actúan junto con ella, en acuerdo con ella, es clara.

Es a través de la acción cómo evoluciona y se profundiza.

Bert Hellinger

Diferencia entre observación, percepción, toma de consciencia, intuición y acuerdo.


Puede mostrarse útil identificar las diferentes formas de fuentes de información posibles que están a nuestra disposición para que podamos servirnos de ellas y elegirlas cuando estamos ayudando a los demás. Empiezo con la observación.

La observación enfoca los detalles con precisión, pero ya que es precisa, es a la vez limitada, no tiene en cuenta el contexto que sea inmediato o más amplio. Ya que es tan precisa, actúa en la proximidad. Capta, penetra y en cierto sentido no tiene piedad y es agresiva. Es la condición necesaria para las ciencias exactas y para la técnica moderna que se funda sobre ella.

La percepción necesita distancia. Percibe varias cosas a la vez, mira más lejos. Tiene una vista de conjunto, ve los detalles en su contexto y en el lugar que es el suyo. En lo que se refiere a los detalles en sí, es imprecisa. Aquí está el primer aspecto de la percepción.

El otro aspecto es el siguiente, comprende lo que observa, lo que percibe. Ella comprende el significado de una cosa o de un proceso significado y percibido. Se puede decir que ve el lado oculto de lo que es observado y percibido y comprende su significado. Se añade pues una toma de consciencia a lo que es observado / percibido desde fuera.

La toma de consciencia tiene como condición necesaria la observación y la percepción.

Sin observación y sin percepción no hay toma de consciencia. El inverso es también cierto, sin toma de consciencia lo que ha sido observado y percibido no tiene referencia. Las tres forman un todo y sólo cuando cooperan puede nuestra percepción llevarnos a actos que tienen sentido, sobretodo cuando se trata de actos en la relación de ayuda.

La intuición es la cuarta cosa importante con respecto a la ejecución y a la acción. Es próxima a la toma de consciencia, se le parece, pero no es lo mismo. La intuición es una toma de consciencia súbita con respecto a la próxima acción que realizar. La toma de consciencia suele tener un carácter general, comprende el contexto y el proceso en su totalidad mientras que la intuición percibe el próximo paso y es por lo tanto más precisa. La intuición y la toma de consciencia están en una relación comparable a la que hay entre observación y percepción.

El acuerdo es una percepción que viene desde dentro, en un sentido muy global. El acuerdo también tiende hacia la acción, en eso es comparable a la intuición, sobretodo allí donde se trata de una acción de ayuda. El acuerdo exige que yo me ponga en resonancia con el otro, que yo esté en la misma longitud de onda que el otro, que oscile con él y que tenga comprensión para él de este modo. Para comprenderle realmente debo estar también en acuerdo con sus orígenes, sobretodo con sus padres, pero igualmente con su destino, con sus potencialidades, con sus límites y también con las consecuencias de su comportamiento, con su culpabilidad y a fin de cuentas con su muerte.

Cuando estoy en acuerdo abandono mis propias intenciones, mi propio juicio, mi propio

superego con todo lo que quiere imponerme. Eso significa que yo voy hacia el mismo acuerdo conmigo mismo que con los demás. De este modo el otro también puede entrar en acuerdo conmigo sin perderse, sin tener que temerme. De la misma manera yo puedo estar en acuerdo con él y a la vez estar en contacto conmigo mismo, no me entrego a él. A la vez que estoy en acuerdo con él mantengo una cierta distancia y es precisamente gracias a esa distancia que yo puedo percibir claramente lo que tengo que hacer si quiero ayudarle realmente.

Es por ese motivo que el acuerdo es un fenómeno pasajero, no dura más que el tiempo de la acción de ayuda, después cada uno está en su oscilación propia.

Es por ese motivo también que en el acuerdo no hay transferencia ni contra transferencia, no hay relación terapéutica y el que ayuda no llevará la responsabilidad para la vida del otro. Cada uno de los dos permanece libre con respecto al otro.

Bert Hellinger

Más sobre la Felicidad

La felicidad es sencilla

Ir y venir

La felicidad nunca llega tarde. Algunos esperan que la felicidad les llegue. Ella, entonces, se hace esperar. Es mucho más sencillo que nosotros vayamos hacia ella. Entonces siempre la alcanzamos. Marchamos hacia la felicidad y damos el primer paso. El primer paso hacia la felicidad es el primer paso hacia nuestra madre. Algunos esperan que la madre venga. Ella no necesita venir, ella ya está aquí, todo el tiempo ella ha estado aquí. Damos entonces el primer paso hacia nuestra madre y alcanzamos la felicidad.

La felicidad está cerca

Quiero agregar algo importante sobre la felicidad. Primero, la felicidad está cerca. Algunos buscan la felicidad en la lejanía. Sueñan con ella y todo el tiempo pasan por alto que la felicidad se encuentra directamente a sus pies o inmediatamente frente a ellos. Sí, la felicidad está cerca. Vamos hacia la felicidad cuando miramos al otro a los ojos, así de simple. Delante nuestro hay alguien. Lo miramos a los ojos y seremos felices, inmediatamente seremos felices. Sí, la felicidad está cerca.

La felicidad es sencilla

Segundo, la felicidad es sencilla porque es profunda. La vida simple, la vida cotidiana es la vida feliz. Muchos esperan un gran acontecimiento. ¿Y si viene, qué harán? Sentarse a la mesa y comer con los demás. Eso también lo pueden hacer cualquier otro día. Eso está cerca y es posible, no hay porque esperar ese movimiento simple que nos une a los demás.

La felicidad sirve

¿Qué otra cosa hace feliz? Yo no sé si debo decirlo. Pero es tan simple. Seremos felices cuando servimos. Cuando alguien sirve, cuando está a disposición de otro y le da algo, será feliz. Y sobre todo feliz será el que sirve. Cuando se acaba el servicio, se acaba el amor.

Esto vale también para la relación de pareja. Allí donde disminuye el servicio, disminuye el amor y disminuye la felicidad.

¿Qué hacemos entonces? Hacemos algo, algo muy sencillo que alegrará al otro y a nosotros mismos. También la alegría es sencilla. Toda gran alegría es sencilla. ¿Cuál es la alegría más grande que yo vi en mis 82 años? Cuando los padres miran a un niño pequeño. La alegría en los ojos de los padres ¿hay algo más hermoso? ¿Y más sencillo? Eso es la alegría de vivir.

Yo lo resumí en una historia: la felicidad más grande y la felicidad más sencilla. Les contaré ahora esa historia que tiene el curioso título:

La felicidad dual

Una vez hace mucho tiempo, cuando los dioses parecían todavía estar muy cerca de las personas, vivían en una pequeña ciudad dos cantantes llamados Orfeo. Uno de los dos era el más grande. Había inventado la cítara, una antecesora de la guitarra, y cuando él rasgaba sus cuerdas y cantaba todo el mundo a su alrededor quedaba cautivado. Los animales salvajes se tumbaban mansos a sus pies, los altos árboles se inclinaban hacia él: nada podía resistirse al embrujo de sus canciones. Como él era tan grande quiso conquistar a la mujer más hermosa. Luego comenzó el descenso. La bella Eurídice murió durante la boda y la copa que Orfeo mantenía en alto se rompió. Sin embargo, para el gran Orfeo la muerte no significó el final. Con la ayuda de sus grandes artes encontró la entrada al mundo subterráneo, bajó al reino de las sombras, cruzó el río del olvido, pasó frente al cancerbero, alcanzó vivo el trono del rey de los muertos y lo conmovió con sus cantos.

La muerte dejó a Eurídice en libertad, pero bajo una condición, y Orfeo que estaba tan feliz no se percató de la malicia que se escondía detrás del favor.

Orfeo inició el camino de regreso y escuchó detrás de sí los pasos de la mujer amada. Ambos pasaron frente al cancerbero, cruzaron el río del olvido, comenzaron la subida hacia la luz a la que veían en la lejanía. Entonces Orfeo oyó un grito –Eurídice había tropezado- aterrorizado Orfeo se dio la vuelta y vio todavía cómo las sombras caían en la noche. Estaba solo. Consternado de dolor cantó la canción de la despedida: “¡Ah, la he perdido, toda mi felicidad acabó!”. Orfeo pudo encontrar el camino de regreso pero su vida luego de su paso por el reino de los muertos se le había vuelto ajena. Algunas mujeres borrachas quisieron atraerlo a la fiesta del vino nuevo, Orfeo se resistió y entonces las arpías lo despedazaron vivo. Tan grande era su desgracia, tan efímero su arte. Pero: ¡Todo el mundo lo conoce! El otro Orfeo era el pequeño. El sólo era un cantante popular, actuaba en pequeñas fiestas, tocaba para la gente común, brindaba pequeñas alegrías y él mismo se divertía. Como él no podía vivir de su arte aprendió otro oficio, un oficio común y corriente, se casó con una mujer común y corriente, tuvo hijos comunes y corrientes, pecaba de vez en cuando, vivió una felicidad común y corriente y murió viejo pleno de vida.

Pero: ¡nadie lo conoce, salvo yo!

Bert Hellinger