La percepción

Dentro del campo, la percepción de los miembros del grupo es reducida.

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En un campo, todos los patrones se repiten, y claro también los patrones de comportamientos humanos, principalmente porque lo excluido o los excluidos excluyen también con toda buena consciencia a aquellos que los excluyeron, de manera que el conflicto entre ellos no es más que un conflicto entre dos buenas consciencias que se oponen. Ambas están restringidas y ambas están en un delirio que les hace creer que podrán finalmente vencer al otro y librarse de él.

Por lo tanto, la rueda del conflicto gira alternadamente de tal manera que los “buenos” de antes se vuelven los “malos” de después, y a la inversa, los “malos” de antes” son los “buenos” de ahora.

Rupert Sheldrake ha observado que un campo sólo puede modificarse cuando un impulso nuevo, originado desde el exterior, lo viene a poner en movimiento. Este impulso es algo espiritual, es decir que llega desde una nueva comprensión. En un principio, el campo se niega a esa comprensión e intenta reprimirla. No obstante, en cuanto un número suficiente grande de miembros del campo es abarcado por esa comprensión nueva, se inicia un movimiento de todo el campo. Se logra abrir a la comprensión. Consigue dejar atrás lo desfasado y actuar de otra forma.

Una comprensión nueva sería, por ejemplo, la percepción de que los conflictos graves tienen su origen en la buena consciencia y que ganan sus energías agresivas de ella.

Otra comprensión se dio a raíz de las constelaciones familiares y su desarrollo en el andar con los movimientos del alma. Se ha visto que, al otorgar suficiente tiempo a los representantes de una constelación y cuando se encuentran centrados, son repentinamente cogidos por un movimiento que se orienta siempre en la misma dirección, y eso sin interferencia de fuera. Este movimiento lleva a juntarse, en un plano superior, a lo que estaba anteriormente separado. De esta manera, estos movimientos del alma nos trasladan a un camino de conocimiento al final del cual los grandes conflictos pierden su fascinación y su sentido.

Estos movimientos sobrepasan las fronteras de la buena consciencia y por lo tanto, las fronteras del grupo propio, re-unifican lo que estaba separado para formar una unidad mayor, que enriquece ambas partes y las hace ir hacia delante.

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La otra consciencia
En el nivel de los movimientos del alma, actúa otra consciencia. A la par de esa consciencia que nos hace sentir culpables o inocentes, existe y se nos hace perceptible aquella consciencia que nos orienta en sintonía con algo más grande, más allá de las fronteras de nuestro grupo y que une, a un nivel superior, lo que se encontraba aquí en oposición. Pero solamente cuando ya hemos recorrido un trecho del camino que nos lleva a sobrepasar los límites de nuestra consciencia habitual. Esta otra consciencia se hace notar a través de la tranquilidad o la intranquilidad, de la serenidad centrada o también de un sentimiento de ausencia de metas, de agitación y de ya-no-saber-nada. Tras de que, si acaso perdemos nuestro recogimiento, acabamos nuevamente bajo la influencia de la buena y mala consciencia. Porque la sintonía significa que estoy con muchos, y finalmente con todos, en sintonía y que no soy enemigo de nadie. En cambio, en el marco de influencia de la buena consciencia, estoy únicamente vinculado a un lado, en conflicto con el otro lado, hasta la voluntad de exterminio.

Entrar en el campo de influencia de la otra consciencia, significa pues que dejamos atrás las imágenes de enemistad. A decir verdad, existe también en ese nivel el conflicto – eso pertenece inevitablemente a todo crecimiento y desarrollo – pero sin imágenes y sin voluntad de exterminio. Y más que todo, sin ímpetu y sin afán.

¿Dónde pues empieza la gran paz? Ahí donde acaba la voluntad de exterminio, cual sea su justificación, y ahí donde el individuo reconoce que no hay humanos mejores y humanos peores. Todos están intrincados a su manera, y por lo tanto atados, ni más ni menos que nosotros. En ese sentido, somos todos iguales.

Cuando lo percibimos y lo reconocemos, cuando realizamos que nuestra consciencia no nos deja libres, podemos encontrarnos mutuamente sin arrogancia. Respetando las fronteras que se nos imponen, podemos echar un ojo por encima de nuestra buena consciencia y andar más allá y encontrarnos en algo más grande. Aquí empieza la gran paz.

El otro amor
El camino hacia esta paz lo va preparando otro amor, un amor que lleva más allá de las fronteras de la buena consciencia. Jesús ha descrito este camino, así como lo dice: “Sed misericordiosos como mi Padre en el cielo. Él deja brillar el sol sobre los buenos y los malos y deja llover sobre los justos y los injustos”.

Ese amor por todos tal como son, es el otro amor, el gran amor, más allá del bien y del mal y más allá de los grandes conflictos.

La comprensión

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He descrito aquí el tema a grandes rasgos y de manera global. Igual que en la vida, estas generalidades no hacen justicia a la plenitud de lo concreto. Vistas de fuera, la guerra y la paz parecen, en su alternancia y su dependencia mutua, como una fatalidad insoslayable. Y lo son mientras los nexos más profundos entre guerra y paz permanecen en la inconsciencia de nuestra propia alma, inaccesibles para lograr una comprensión esencial.

Una comprensión es que cada conflicto grande está destinado a fracasar. ¿Por qué? Porque niega lo que es obvio y porque desplaza hacia fuera lo que sólo tiene solución dentro de nuestra alma.

Con eso, no quiero decir que todos los conflictos se pueden arreglar de esta forma, ni que podemos acomodarnos sin conflictos. Éstos pertenecen inevitablemente al desarrollo de los individuos y de los grupos. No obstante, las comprensiones esenciales permiten solucionar los conflictos de mejor manera, con más discernimiento y con el reconocimiento de las necesidades de cada parte así como los límites que les son determinados para una solución concertada. Al final, toda paz se alcanza a través de una renuncia.

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La paz interior
El individuo vive constantemente un conflicto interno entre sus sentimientos, necesidades y pulsiones. Cada uno de ellos es importante pero sólo pueden prevalecerse y alcanzar su meta en la medida en que se respetan mutuamente y encuentran un acuerdo. Al hacerlo, algo obtienen a la vez que, con miras a la totalidad, deben renunciar a algo. Cuando están en equilibrio entre ellos, nos sentimos buenos y en paz. Pero mientras se mantienen en conflicto, mientras sus límites y sus posibilidades no se han establecido, nos sentimos mal a gusto, quizá también agitados, a veces enfermos y agotados.

La pregunta es: ¿se trata aquí solamente de un conflicto interno o de un conflicto externo trasladado al interior? Pues, se trata de un conflicto tanto interno como externo. Para entender mejor esta combinación entre interior y exterior, me conecto de nuevo con el campo del espíritu.

La paz en un campo del espíritu requiere sine qua non que todos los que le pertenecen estén reconocidos igualmente como pertenecientes al campo. Esto se logra solamente cuando los “buenos” han examinado lo malo y lo peligroso de su propia buena consciencia. Sólo entonces logran sobrepasar los límites de la buena consciencia, aunque sea con un sentimiento de culpa y mala consciencia. Sólo entonces consiguen dar, en este campo, un lugar con los mismos derechos a lo excluido, sobretodo a las personas excluidas.

La gran paz

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El amor
Junto con los conflictos que, en su mayoría, nacen de la buena consciencia y de la voluntad de supervivencia, existe también entre las personas un movimiento de acercamiento mutuo, un anhelo por vincularse y la curiosidad por conocerse de más cerca.

Este movimiento se inicia entre hombre y mujer gracias al amor, cuando ambos pertenecen a familias distintas. Gracias a esa nueva pareja, se acercan las familias y van formando un clan, dentro de cuyos límites reina la paz.

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El intercambio
La otra vía por la que familias distintas se acercan y abandonan su temor frente a otras familias, es el intercambio entre dar y tomar, lo cual brinda ventajas para ambas partes y las vincula más estrechamente entre ellas. A veces, acontece que se juntan para encarar una amenaza desde otros grupos, de modo a asegurar sus chances de supervivencia juntos.

Cuando se necesitan aliados en un conflicto, se juntan las diferentes partes frente a un enemigo común. El intercambio se intensifica gracias a eso, así como la cohesión. Es así como la paz interna es servida por las amenazas exteriores y el enemigo.

La consciencia
Este grupo desarrolla una consciencia común que le permite delimitarse frente a otros grupos. Bajo la influencia de esa consciencia, los pertenecientes al grupo se sienten mejor que los otros y los denigran. Todo lo que sirve el grupo propio y debe ser cumplido como condición para la pertenencia, es recompensado por la consciencia con el sentimiento de ser bueno, incluso de ser el mejor. De esta forma, todo lo que va dirigido en contra de personas fuera del grupo y que sirve los límites y la protección de ese mismo grupo, se verá recompensado y aprobado por la consciencia como algo bueno, incluyendo los sentimientos agresivos, que aumentan la disposición al conflicto y al combate. La paz en el interior y la buena consciencia que la asegura son requisitos para una superación exitosa de los conflictos hacia fuera.

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La impotencia
¿Cómo lograr, pues, la paz entre grupos en conflicto? Habitual y solamente cuando las diferentes partes no dan más y que sus fuerzas se agotan – siempre y cuando sean de potencia similar – y cuando ambas partes comprenden que la continuación del conflicto sólo traerá más pérdidas. Entonces concluyen la paz. Delimitan nuevas fronteras, respetan sus límites respectivos y después de un tiempo inician nuevamente el intercambio entre dar y tomar, llevando quizá luego a una unión como grupo más grande.

El triunfo
Pero ¿qué ocurre cuando un grupo ha vencido y sometido a otro, incluso tal vez ha buscado exterminarlo? Después de su victoria, el grupo ganador pierde su cohesión interna. Con eso, el grupo vencido se hace valer nuevamente. Al triunfar, el grupo vencedor empieza a deshacerse y a decaer.

Bert Hellinger

¿Cuál es la influencia del nombre en tu vida?

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¿Quiere saber cómo influye tu nombre en tu vida? El nombre propio se usa para distinguir a una persona de otro. Aunque curiosamente los nombres a los hijos se suelen repetir de generación en generación. ¿Quieres saber por qué?
Nuestro nombre es una especie de «impronta», que nos define el resto de nuestra vida. Cada nombre lleva una carga sistémica. Porque nuestros padres, lo hacen en honor a ellos mismos o a algún familiar amado. Es importante saber, ¿Cuáles fueron los motivos que los impulsaron a colocarnos nuestro nombre? ¿Fueron ellos quienes lo hicieron o fue otro familiar?

En los nombres propios se condensa a un nivel, nuestra identidad. Por lo tanto, si por ejemplo, se le coloca a un hijo el nombre de un miembro de la familia. Indirectamente se le está pasando la carga de esa persona. El nombre produce e induce una serie de sucesos repetitivos en todo sistema familiar.

Cómo influye los nombres típicos en tu vida

Nombre de Santos
Se puede pretender saldar una deuda pendiente. Ya sea porque el niño ha estado en peligro o por una culpa familiar. Se le da la carga al niño de sufrimiento y sacrificio que ha llevado el Santo. Y se coloca expectativas sobre él de llevar una vida abnegada de servicio a los demás.

Nombre del sexo contrario a tu género (Ej. Juan María, María José, etc.)
Se le dice indirectamente al niño que se esperaba un niño de sexo contrario. El niño puede tener la sensación de que decepciona, y no satisface las expectativas de sus padres. Puede buscar complacer a sus progenitores a toda costa, sin nunca llegar a conseguirlo. Vive con una sensación de inadecuación a lo largo de su vida. También, puede asumir características o actitudes del sexo contrario. Llegando a sentirse dividido.

Nombres de Ángeles (Terminan en “El” Gabriel, Rafael, Ángel, etc.)
Todos los nombres que termina en «EL» Significa Dios. En este caso cabe preguntar, ¿quién ha muerto joven en el sistema? ¿un aborto previo o un hijo antes de nacer? ¿Quién ha sido el angelito que ha muerto e intentan revivir con este nombre? También puede ser que la vida de este niño haya estado en peligro y se perciba como un milagro.

Nombres de Ancestros muertos
En estos casos es importante revisar la vida de esa persona y ver si se está repitiendo la historia. Es recomendable “honrar profundamente a esta persona en nuestro corazón”.

Nombre de un hijo previo fallecido
Priva al niño de su identidad propia. Y a partir de allí, lo lleva a ser como un “recipiente vacío”. En donde reside el recuerdo del niño anterior. Con todo esto la persona verá toda su creatividad, sus afectos y toda su existencia bloqueadas por “un cadáver”. Esto lo hacen los padres, para no experimentar el dolor del duelo. De esa forma reproducen al muerto en el siguiente hijo.

Nombre que se repite
Existen personas que tienen una fuerte influencia en el sistema familiar. Es por ello, que colocan su nombre a diferentes descendientes. Por ejemplo, se repite el nombre del abuelo José, en todos los nietos. También es importante observar la vida de esta persona y ver las similitudes con la nuestra y sobre todo agradecer. También existen nombres que se repiten y no se sabe de dónde vienen. En ese caso, estamos hablando de alguien excluido.

Nombre del Padre o Madre
Deseo narcisista del padre o de la madre de realizarse a través del hijo. Llevando el nombre de uno de sus progenitores, se siente con la responsabilidad de darle honor. Y y culpa subyacente de no deshonrar su nombre. Es como si el progenitor, vaciara un contenedor de carga directa sobre el hijo. Para que realice lo que él no ha podido ser, hacer o tener. Esto por supuesto, genera un peso muy grande sobre el hijo, al cual se le hace la vida cuesta arriba.

¿Cómo se puede vivir con la influencia de un nombre?
Investigar de dónde viene el nombre, para hacerse consciente de la carga que han colocado sobre el mismo.
Realizar una ceremonia personal donde se agradezca el nombre dado y se suelte la carga correspondiente.
Lo ideal sería que cada persona se diera un nombre que resonara con ella llegada su etapa adulta. Así como lo hacen algunas culturas o religiones. En las que el nombre denota una serie de características, dones y talentos desarrollados a nivel personal. En algunos países se pueden incluso cambiar el nombre sin ningún problema.
Igualmente si no tienes a ningún familiar que te cuente la historia de tu nombre. Medita y busca la respuesta en tu interior, incluso puedes crear un nuevo significado para tu nombre.

¿Quién ha dado el nombre?
La persona que da el nombre al niño, ejerce un poder sobre la vida del mismo. Si es otra persona diferente a sus padres, el vínculo que se establece entre esa persona y el niño es como de padre a hijo. De esta manera se transgrede uno de los órdenes del amor entre padres e hijos. Es como si sus padres hubieran “dado” inconscientemente al niño en adopción.

¿Por qué me siento triste logrando mis sueños?

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Algunas veces, luego de lograr una meta o un sueño, que hemos añorado durante mucho tiempo. Nos queda una sensación de vacío, ¿te ha pasado? Te quedas pensando, ¿Esto era todo? ¿Y ahora qué?

Todo esto se debe a que invertimos tanta energía en la meta, que no disfrutamos del camino. Aunque otras personas te digan: «¡Que suerte tienes! Debes estar feliz» . Pero, tú por el contrario te sientes triste. Y sabes, que te «deberías» sentir feliz. Tienes una sensación de asombro e incluso de desconcierto
Es una especie de sensación de vacío, de no terminar de creerte el logro de tus metas. Gran parte, es porque te sientes agotado. Por la cantidad de energía que invertiste en ello.

¿Cuáles son las causas sistémicas de la sensación de vacío luego de lograr tus metas?
Estar demasiado enfocado en la meta
Si bien es cierto, que el enfocarse en las metas. Es una manera de asegurar su logro. Pero, otra cosa muy diferente es obsesionarse por ellas. Porque de esta manera, se desperdicia todo el aprendizaje que proporciona el recorrido o camino para llegar a dichas metas.

Estar cumpliendo los sueños de los padres
Cuando los padres no han realizado sus propios sueños, los hijos de manera inconsciente se esfuerzan por cumplir dichos sueños. Sin importar, si son suyos o no. En su inocencia, piensa que son propios.
Los padres, suelen proyectar sus propios sueños en los hijos. Haciendo todo lo necesario, para que ellos los realicen. Les transmiten frases del tipo: «Deseo que logres lo que yo no he logrado», «Si yo hubiese podido…».
Y los hijos por lealtad y amor ciego, terminan cumpliendo los sueños de sus padres. En ocasiones sufriendo fracasos y depresión, porque están doblegando su Ser. Han sido absorbidos de tal manera por sus padres, que han perdido el rumbo de cuáles son sus verdaderos sueños.

Implicaciones Sistémicas
Cuando alguien dentro de la familia muere muy joven. También, cuando alguien ha estado a punto de finalizar un sueño. Esto, deja una profunda huella de tristeza y dolor dentro del sistema familiar. Lo que conlleva a que quede un duelo abierto. En consecuencia, cuando alguien posterior está a punto de lograr su sueño se siente “culpable” sin motivos aparentes.
Esto sucede, porque lleva consigo el duelo no resuelto. Y en cierta manera, se siente culpable. O bien, creo no tener el derecho de lograr su sueño. Porque su antepasado tampoco pudo hacerlo. En estos casos, la persona se deprime por el peso de la culpa. Y de esta manera, sabotea su éxito para “seguir siendo parte del sistema familiar”.

Cuando se ha tenido un aborto
Un aborto, se suele llevar en silencio y acarrea una gran culpa. Muchas de las decisiones de abortos provocados se debe, a que no está preparado para tener un hijo. Estamos estudiando o bien, luchando por nuestros sueños.
Esto lleva a una fuerte sensación de culpa. Lo que suele llevar
a depresión. Sobre todo, si el aborto ocurre un poco antes de la graduación. Porque percibe que el el precio que pagó, fue la vida de su hijo. Por lo tanto, el precio por el logro de la meta ha sido demasiado alto.
Todo este duelo permanece en la sombra. Y no siempre somos consciente, de la causa de la pérdida de sentido. Pero, allí está y en cualquier momento y por causas en apariencia desconectadas, de la meta. Nos afectan tan profundamente, que luego es complicado seguir el curso de nuestra vida.

¿Cómo superar la tristeza ante el logro de tus sueños?
Escribe lo que has ganado en el logro de tus sueños.
Los aprendizajes ganados
El camino que has recorrido, con los retos que te has enfrentado y que efectivamente has superado
Las personas que te has encontrado en el camino y lo que te regalaron con su presencia. Ganaste amigos, colaboradores, personas de alguna u otra manera te han impactado.
Tu propio crecimiento interno, qué dones y talentos has desarrollado
Reflexiona sobre los aspectos positivos de lograr tus metas, ante de lograrlas. De esta manera, sabrás si tienen suficiente sentido para tu proyecto de vida.
Cuenta en que ha ayudado. el logro de tus metas a otras personas. En qué has contribuido a hacer un mundo mejor.

Pregunta a los miembros de tu familia por sus sueños y metas
Indiferentemente si lo han logrado o no ¿Qué soñaban de jóvenes? De esta manera puedes saber si realmente estás siguiendo tus sueños o bien los de ellos. Pregúntales que les impidió lograrlos. En ocasiones cuando preguntas, te enteras de algún hecho que había quedado oculto. O que desconocías y que es un embrollo sistémico

Realizar el árbol genealógico
Algunas veces, cuando no sabemos las causas de los que nos ocurre. Se puede revisar el árbol genealógico. Para verificar las edades de muertes de los miembros del sistema y sobre todo las circunstancias que rodearon su muerte. Normalmente cuando te enteras del miembro que ha muerto joven, algo dentro de ti cambia. También puede que te enteres, de alguien que ha tenido el mismo sueño que tu.

Realizar actos conmemorativos o reuniones de honra por los ancestros
Pueden ser ceremonias de agradecimiento. Que sirven para terminar de cerrar. situaciones que han quedado abiertas. Y que permiten que cada quien ocupe su lugar y exprese sus sentimientos, sin reprimirlos

Darse el permiso de vivir el duelo de un aborto
Sin importar el tiempo que ha pasado desde al aborto, date tiempo de sentir ese dolor. Escribe tus sentimientos, realiza un acto simbólico de cierre. Dedica lo que haces a ese niño. que no ha nacido. De esta manera, su muerte puede cobrar un nuevo sentido para ti

Replantear tus metas
Describiendo las razones que te llevan a ellas ¿Qué te impulsa? ¿El reconocimiento? ¿El éxito? Cuando logramos establecer metas no sólo por beneficios personales. Sino por una visión amplia que beneficie a muchos, las metas cobran un nuevo sentido
Cuando logramos nuestras metas honramos de corazón a nuestros familiares, es un mérito para todo el sistema familiar. Dedicar nuestro éxito a ellos nos otorga fuerza y un nuevo impulso hacia la vida.

Hijos de Padres Divorciados

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Los hijos de padres divorciados, se pueden volver distantes y agresivos.
¿Por qué ocurre esto? ¿Cuáles son las implicaciones sistémicas de un divorcio?

¿De dónde vienen los problemas de los hijos de padres divorciados?
Padres llenos de resentimientos y reclamos. Cuando en lugar de agradecer lo vivido en la pareja, prima el rencor, las peleas y el rechazo. Los hijos suelen parcializarse por uno de los padres, rechazando al otro. Aunque la pareja procuren disimular ante los hijos, estos captan los mensajes no verbales.
Los hijos se pueden sentir culpable. Creen que hicieron algo para que los padres se divorcien y la presión los desborda. Al no poder canalizar las emociones, las somatizan en síntomas físicos o enfermedades.
Se sienten abandonados. En ocasiones, cuando el progenitor que vive con los hijos le dice al niño «tu padre nos ha abandonado». El niño lo cree, porque ya el padre no está presenten en el día a día. Y si además, ve al progenitor que vive con él sufriendo. Puede sentir mucha ira e impotencia.
Crecen antes de tiempo. El progenitor que vive con ellos, puede pedirle que cuide a sus hermanos menores o puede convertirse en la mujer o el hombre de la casa. Porque cree que es lo que se espera de él o ella. Robandole de esta manera su infancia.
¿Qué hacer por tus hijos?
Es duro darle un lugar bueno en nuestro corazón a una persona que percibimos que nos destrozó nuestra vida. Pero recuerda, que tienes el 50 % de la responsabilidad. Lo aceptes o no. Y tu hijo no tiene que llevar a cuesta lo que ha sucedido con sus padres.

Indiferentemente que tu ex pareja te abandonara, te golpeara, te fuera infiel, etc. Siempre será el padre o la madre de tu hijo. Recuerda ante todo que esta persona está inmersa en sus propias dinámicas familiares, con sus propios sufrimientos.

Quizás ahora sientas dolor y rabia por lo vívido, pero recuerda que esos sentimientos le llegan a tu hijo(a) y se encuentra en medio de los dos seres que le dieron la vida y que naturalmente ama. Su vida depende de que pueda tomar la energía de cada uno de sus padres, sin hacer juicio de ninguno.

¿Qué hacer para darle un buen lugar en tu corazón a tu ex?
Visualizarle delante de ti y darle las gracias por lo que vivieron. Agradeciéndole el regalarte la oportunidad de ser padre o madre.
Observar en tu hijo(a) todo lo que tiene de su madre o de su padre y agradecer cada uno de esos aspectos.
Visualizar a tu pareja delante de todo su sistema familiar. Mirar mucho más atrás de él o de ella, con respeto. Recuerda que también es el sistema de tus hijos.
Imaginar a tu hijo(a) pleno y feliz, caminando hacia la vida al lado de su padre o madre.
Cada vez que te cruce por la mente un pensamiento negativo del padre o de la madre de tu hijo(a). Recuerda que es el progenitor de tu hijo y que la mitad de su ser viene de éste. Si le rechazas, también desprecias la mitad del ser de tus hijos.
Respira profundamente cada vez que te venga un pensamiento negativo con respecto a tu ex pareja y honra a tus propios padres.
Agradece cada experiencia de Vida que te toque vivir, por más dura que sea, asume con valentía y responsabilidad.
Bríndate el tiempo necesario para expresar tus sentimientos, con un terapeuta o con tus amigos. En privado. Jamás delante de tus hijos. Vive todo el proceso de duelo por la ruptura.

El orden entre padres e hijos / La balanza de la justicia

A veces los padres intentan que sus hijos llenen sus carencias y vacío y les den amor.

Es contra natura que un padre o una madre pretendan el amor de sus hijos, no es el orden natural de los sistemas familiares, del mismo modo que un jardinero no puede pretender que sus plantas le rieguen y le cuiden a él.

El mayor es siempre el que nutre y cuida al pequeño, los padres cuidan y nutren a sus hijos. Si no lo hacen, incurren en deuda grave.

Y si no recibieron de sus padres la debida nutrición para ser amorosos, mala suerte, pero sus hijos no están para darles eso que no tuvieron y que a ellos les faltó.

Otro tema relativo a las Lealtades es que la vida del individuo no es importante con respecto al sistema, aunque creamos que sí. Nuestra vida no importa, importa el colectivo… y cuanto antes nos demos cuenta de esto, antes dejaremos de hacer daño y hacernos daño.

Se puede vivir una vida individual e independiente muy saludable si estamos en armonía con el sistema en que vivimos, pues pertenecemos a él.
REGLA DE DEUDA

Lo que una generación deja sin resolver, será la siguiente la que inocente e inconscientemente, trate de resolverlo; así queda atrapada en temas o asuntos que no son en realidad su responsabilidad. Existe una transmisión transgeneracional de los problemas familiares que a veces crean una cadena de destinos difíciles o trágicos.

Los asuntos no resueltos de los sistemas familiares en generaciones anteriores y las injusticias cometidas dentro y fuera del sistema familiar pueden inconscientemente, afectar la vida de las familias manifestándose en alguno o varios miembros del sistema, enfermedades inexplicables, depresiones, suicidios, relaciones conflictivas, trastornos físicos y psíquicos, dificultad para encontrar pareja, para prosperar, comportamientos conflictivos, etcétera.

Ejemplos de lealtades:

Un hombre adúltero, maltrata y humilla a su mujer y alguien tendrá que pagar por ello. Posiblemente un nieto o descendiente llevará una vida de infelicidad o sufrirá adulterios y humillaciones constantes de las mujeres y parejas, para compensar el maltrato que su ancestro realizó a la abuela y a otras mujeres.

Por ejemplo, tengo comprobado que cuando el abuelo ha sido infiel, suele ser un nieto el que paga por ello de distintas formas y modos, a veces incluso con su propia vida si el daño causado fue muy grande. Lo usual es una enfermedad crónica.

Cuando un miembro de la familia sacrifica sus intereses y posibilidades personales por otro o por el bien de la familia, se siente con derecho a ser retribuido por ese sacrificio y esperará que se le reconozca. Si esa deuda no es pagada por la generación que ha sido favorecida por éste sacrificio, a menudo se requiere que la siguiente generación liquide la deuda de algún modo o si no la siguiente.

Mi experiencia me dice que , dado que somos ignorantes, inconscientes y bastante egoícos y egoístas, rara vez paga la deuda aquel que la contrajo, rara vez el verdugo repara su acción directamente, son otros quienes reparan, casi siempre es un descendiente, un sucesor el que lleva la carga que el ancestro, en su inconsciencia y falta de amor por sus semejantes, no supo afrontar ni resolver para evitar que otro cargara con lo suyo. Pero pagarse, las cuentas siempre se pagan.
SIEMPRE.

BALANZA DE JUSTICIA

Por ejemplo. Un niño nace como consecuencia de la muerte de otro. La madre se empeñó en quedarse embarazada y luego se arrepiente y aborta prematuramente de forma consciente o inconsciente. Pocos años después tiene otro hijo (e incluso le pone el mismo nombre o parecido, que le hubiera puesto al hijo que no llegó a nacer).

Este segundo niño, que sÍ ha nacido, pagará por ello toda su vida…. pues él vive gracias a la muerte de su hermano no nacido.

Posiblemente sea muy leal, de forma inconsciente, a su hermano muerto y siempre sienta que le falta algo, que no está completo…elementos como la melancolía, la tristeza o conductas autodestructivas que le harán mucho daño, pues nota inconscientemente que no tiene derecho a la vida… ¿Qué derecho tengo yo a vivir si otro murió para que yo naciera?

Y si el no paga la deuda, sus descendientes lo harán.

Todas las mentiras y ocultaciones, resurgirán para ser resueltas.

Asesinatos, robos, faltas graves de respeto a nuestros semejantes…todo reaparece y alguien ha de resolverlo.

OTRO EJEMPLO:

Alguien hereda o recibe un gran legado debido a la muerte prematura e injusta, el alejamiento o la expulsión del sistema familiar de otro miembro del clan.

Él ha de pagar por algo que ha recibido sin merecerlo, a costa de lo que le han quitado a otros. Y si no lo hace, los suyos, sus descendientes, tendrán que hacerlo en su lugar.

Insisto, todo se paga, todo se compensa, todo se equilibra dentro del sistema.

De manera inconsciente, el sistema familiar tenderá a restaurar la justicia dentro del mismo, de tal modo que mucho de lo que nos pasa, quizá no es nuestro, aunque sí que es nuestra responsabilidad resolverlo con el mayor amor posible, lo cual, no siempre es fácil.

La rabia

La rabia se manifiesta de diferentes maneras, útil o devastadora, fuerte o débil. Aquí se presentan algunos de estos aspectos bajo la lupa.

1. Alguien me ataca o me causa una injusticia y reacciono en función de ello con cólera y rabia. Esta rabia hace posible que me defienda con fuerzas o que me oponga. Me hace capaz de manejar la situación, es positiva y me fortalece. Esta rabia viene al caso y por esto tiene medida. Se disuelve en cuanto alcanza su meta.

2. Me pongo rabioso y enfadado cuando me doy cuenta que no he tomado lo que habría podido o tenido que tomar, o que no he reclamado lo que habría podido o tenido que reclamar, o que no he rogado por lo que habría podido o tenido que rogar. En vez de hacer frente y buscar o tomar lo que me hace falta, me enfado y me pongo rabioso con las personas de las cuales no he tomado o reclamado o rogado cuando lo habría podido o tenido que hacer.
Esta rabia es un sustituto para la acción y la consecuencia de una dimisión. Ella me paraliza, me hace sentir inapto y débil y perdura durante mucho tiempo.
Del mismo modo, esta rabia actúa como defensa contra el amor. En lugar de exteriorizar mi amor, me vuelco hacia los que quiero con rabia. Ella se origina en la niñez, cuando surge como consecuencia de un movimiento interrumpido. En situaciones similares posteriores, trae el recuerdo de lo anterior y de ello tira su fuerza.

3. Estoy enfadado con alguien porque le he hecho algo de daño y no lo quiero admitir. Con esta rabia me protejo de los efectos de la culpa. Los proyecto sobre el otro. Esta rabia también es un sustituto para la acción. Me paraliza y me debilita.

4. Alguien me da tanto y en cantidad tan grande que no se lo puedo devolver. Sólo me queda el peso de ello. Entonces me defiendo del donante y sus dones enfadándome con él. Este enfado se expresa en forma de reproches, por ejemplo de los niños hacia sus padres.
Es el sustituto para el tomar y dar las gracias. Nos paraliza y nos deja vacíos.
O talvez se manifiesta como depresión. La depresión es la otra cara del reproche. Es también un sustituto para el tomar, el dar y el agradecer. Nos inmoviliza y nos vacía. Nos mantiene, después de una separación, en un duelo sin terminar, cuando aún nos sentimos en deuda en el dar y tomar, frente a los muertos o a los que se han separado de nosotros. Puede también que nos sintamos, como en la 3ª forma de la rabia, presos de nuestra culpa y sus consecuencias.

5. Algunos sienten una rabia que pertenece a otros pero que hacen suya.
Un ejemplo sería : cuando en un grupo un participante reprime su propia rabia, al cabo de un tiempo otro participante se siente fastidiado, a menudo el más débil, que a la base no tiene motivo para serlo.
En familia, el elemento más débil es un niño. Cuando una madre está encrespada con el padre pero no lo deja entrever, casi siempre un niño se enoja con él.
El más débil no sólo se hace cargo de la rabia sino que a veces la rabia lo toma como blanco: cuando un subordinado siente ira hacia su superior sin poder exteriorizarla, la vuelca hacia otro más vulnerable. O cuando un hombre se pone rabioso con su mujer sin dejarlo aparecer, a menudo carga a su hijo con ello.
No sólo puede transferirse la rabia de un individuo para otro, como de padre a hijo, sino que también puede que el destinatario sea un representante para el verdadero destinatario, es decir que este papel es desplazado de una persona con fuerza a otra más frágil. Con lo cual, una hija que se hace cargo de la rabia de su madre hacia su padre, dirige esta rabia contra alguien que percibe como más vulnerable que su padre, por ejemplo su propio marido.
En grupos se nota que la rabia transferida no se dirige a los responsable como lo sería el jefe del grupo, sino que recae sobre el más débil que, de esta forma, asume el rol de víctima expiatoria de los fuertes. En las transferencias de rabia, los actores se sitúan fuera de si mismos, siendo presuntuosos y sintiéndose en su derecho. Pero actúan desde una fuente de energía y de derecho que les es ajena y que no les permite ni el éxito ni la fuerza. Las víctimas de las transferencias se sienten por igual presuntuosas y en su derecho porque saben que sufren una injusticia. Ellas igualmente quedan sin fuerzas y sin éxito en su dolor.

6. Existe una cólera que es virtud y valentía.
Es una fuerza de penetración atenta y recogida, al servicio de la miseria y de la necesidad que, con osadía y sabiduría se enfrenta a los poderosos y a los que ejercen mucho peso. Sin embargo esta cólera es sin emoción. Si lo requiere la situación, actúa provocando daño al otro, sin temor y sin maldad. Es pura energía agresiva. Es el fruto de una larga disciplina y práctica y surge no obstante sin esfuerzo. Se expresa incluso como capacidad para negociar estratégicamente.

Comer y vomitar (Bulimia)

Cuando un anoréxico va mejor a menudo se vuelve bulímico. Es decir, come y entonces escupe la comida otra vez. Aquí se muestra un conflicto interno entre marcharse y quedarse. Cuando una joven o una mujer no ha conseguido del todo despedirse de la anorexia, entonces come. Con ello se dice internamente: “me quedo”. Pero entonces expulsa la comida otra vez diciéndose internamente: “me voy”. La solución es que la joven o la mujer, cuando quiere volver a vomitar la comida, diga interiormente a su padre: “me quedo”

Junto a la bulimia se da también otra dinámica. Por ejemplo, cuando la madre le dice al hijo:

“lo que viene de tu padre no tiene ningún valor, debes tomar sólo de mi.” Entonces el hijo coge la comida de la madre, por lealtad hacia ella, y la vomita, por lealtad hacia el padre.

Este tipo de bulimia se curará cuando el hijo tome la comida de los dos padres, sobre todo del padre.

Bert Hellinger

Análisis transaccional como base de las constelaciones familiares

¿Por qué es importante el Análisis Transaccional para la comprensión de las Nuevas Constelaciones Familiares?.
Quería presentar el AT y, sobre todo, explicar por qué el Instituto de Constelaciones Familiares le da tanta importancia.
AT es una teoría sobre la estructura de la persona y sobre sus relaciones con los demás, extremadamente clave y eficaz y abarcadora de todo lo que hasta hoy se conoce.
Recibió esta información Eric Berne, en los años 50 o un poco antes.
Bert Hellinger, cuando dejó de ser sacerdote, se formó en AT entre otras muchas formaciones.
Durante años, su formación fue con AT y allí es donde empezó a intuir el papel de las generaciones anteriores, el papel inconsciente de relaciones con el pasado en la vida de las personas. Y , de hecho, empezó a intuir las Constelaciones.
Bert Hellinger tiene tan integrado el AT que no lo nombra, pero una vez que uno estudia AT, lo ve continuamente, en transparencia.
El mérito del AT es que nos hace ver de un modo sencillo el motor de nuestras actitudes en la vida cotidiana. Vemos, sentimos, sabemos…si estoy en el Adulto, en el Niño o en el Padre o perpetrador. Sé cómo descubrir en qué actitud estoy, sé cómo cambiar de actitud, de ánimo. Nos va a explicar también, cómo en las relaciones la respuesta del otro está inducida por mi actitud.
Quiere decir que yo provoco el tipo de respuesta que va a tener el otro. Quiere decir que en todas las relaciones de a dos, en esas transacciones, los dos son responsables de lo que se va a producir, al 50%.
Eric Berne ha hecho un estudio muy útil, eficaz y profundo de lo que son las relaciones y podemos entender inmediatamente porqué suelo provocar ese tipo de reacción o porqué tal persona me provoca un estado de ánimo X. Y, además de comprenderlo, inmediatamente, cambia esa realidad.
También vamos a ver cómo las personas muestran su reconocimiento a los demás, se dan caricias, las reciben. En qué medida somos capaces de recibir un regalo que nos hace el otro?…y esa capacidad depende de cómo yo haya vivido mi infancia, de cómo yo haya vivido esas relaciones con mis padres, con la vida.
Nos va a hablar, también, de qué es lo primero en mi vida. Estoy en el aislamiento?, en el deseo de asegurar mi pertenencia?, en la actividad?, en la manipulación?…
El A.T. es una teoría. Luego, cada analista trata de buscar cómo, qué tipo de ejercicios hacer, para profundizar o para sanar.
En Insconsfa, nosotros usamos en todo momento las Constelaciones, con lo cual podemos ver todas las intrincaciones que hay detrás de cada limitación.
Si uno está mucho en el aislamiento, pues está con excluídos. Si uno está muy atrapado por el “estado Niño”, estará intrincado con un ancestro muerto joven o con una víctima. Y, precisamente, al constelar esas visiones que nos da el A.T. , el estado niño, el aislamiento, el manipular…el hecho de constatarlo, lo transforma, lo libera.
Vamos a ver el guión de vida; ese guión de vida del que Bert Hellinger habla últimamente. Es un gran concepto elaborado por Eric Berne, que pudo observar que antes de los cinco años, más o menos, habíamos tomado todas las decisiones de nuestra vida…TODAS…
Es bastante sorprendente, pero luego, cuando lo trabajamos nos damos cuenta que es así y todo el trabajo para llegar a la autosanación es liberarnos de esas decisiones precoces y tan infantiles que todos hemos tomado. Entonces, allí, el A.T. nos explica cómo hemos elaborado ese guión…los mandatos de nuestros padres, los permisos que nos han podido dar, las reacciones del hijo frente a un tipo de padre u otro (padre o madre, es lo mismo).
Después nos muestra cómo son las emociones; y, para mí, lo más grande del A.T. con respecto a las emociones es haber podido observar la diferencia entre emoción primaria y emoción secundaria.
Entonces, cómo se distingue una emoción primaria de una emoción secundaria?, cómo se puede pasar de una emoción secundaria a la emoción primaria reprimida, oculta; reprimida por peligrosa o por miedo a que los padres se enfaden si la vivimos.
Todo eso es lo que nos aporta, muy concretamente, el A.T.

Brigitte Champetier